Se puede definir la palabra "celos" como el estado emotivo ansioso que padece una persona que se caracteriza poe el miedo ante la posibilidad de perder algo que posee-tiene; o se considera tiene-posee o debería poseer, más que todo se entiende en el contexto de amor, poder, imagen profesional, social.
"Los celos son malos consejeros" dice el refrán. No desdeñemos su importancia ni dejemos que se nos cuelen como sentimientos normales o que hasta tienen su encanto, por cuanto trasmiten "lo mucho que le quiero". En la realidad cotidiana, los celos rompen y enturbian las relaciones, y los individuos celosos acaban minando, con su posesividad y persecución asfixiantes, el gozo y el placer del encuentro, el equilibrio en la pareja, que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro. Si en un momento determinado nos sentimos víctimas de un ataque de celos que perjudica nuestro bienestar emocional, actuemos dedicidamente:
Seamos conscientes de que estamos padeciendo los celos sin querernos engañar jugando a progresistas.
Comuniquemos nuestros sentimientos a la persona cuyo comportamiento ha generado los celos, especificándole claramente las conductas que nos hacen sentirnos celosos.
Comuniquemos nuestros sentimientos a la persona cuyo comportamiento ha generado los celos, especificándole claramente las conductas que nos hacen sentirnos celosos.
Hablémosle cuanto haga falta, aunque sin someterla a una presión excesiva (y mucho menos aún, recurriendo a amenazas o agresiones físicas), y con ánimo de pedirle que nos ayude a disipar nuestras dudas. Se trata de saber qué ocurre en realidad y de cotejarlo con nuestra percepción, que perfectamente puede ser errónea.
Si se trata de un pensamiento irracional que estamos alimentando, debemos apoyarnos en la realidad y desterrarlo definitivamente. Nos será más fácil si contamos con la ayuda de la otra parte. Pero no olvidemos también es parte afectada, a la que debemos comprender y ayudar.
Revisemos durante un cierto tiempo nuestra actitud ante la otra persona, para comprobar que los celos han desaparecido.
Fortalezcamos el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso: son los mejores instrumentos para superar el desencuentro y los celos.
Aceptémonos más, confiemos en nosotros mismos y trabajemos la seguridad en nosotros mismos, nuestra autoestima.
Si sufrimos un cuadro agudo de celos o nos vemos incapaces de gestionarlos por nosostros mismos, dirijámosnos cuanto antes a una consulta psicológica.
Y, por último, si hay motivo real para nuestros celos, planteemos con realismo la situación a nuestra pareja. Y armémonos de valor, paciencia y comprensión para superar la situación. Casi todo tiene un final, y el amor también puede tener fecha de caducidad.
bueno pues yo estoy muy de acuerdo con
ResponderEliminaresta publicacion que acabas de hacer, y pues
si es cierto llegar a sentir muchos celos es
malo porque uno puede llegar hacer cualquier tontera.
si es cierto, y al hacer cualquier tontera nos metemos a problemas, sentir celos es de lo peor para mi es un sentimiento que cuando lo agarras en serio y lo haces parte de ti te lleva a ser una persona problemática, tal vez no es malo q lo sitas pero no irte al extremo...
ResponderEliminarmish mish mishito mio.... si, en efecto chicas sentir celos es de lo más normal, pero poder controlarlos y olvidarlos... ese es el dilema :) n abrazo
ResponderEliminarSi es muy normal sentir celos, no solo con la persona de la que estas enamorada incluso hasta con nuestros padres sentimos celos, siempre recordando de no ser extremista por que alli vienen los problemicas! :)
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